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JDghost
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Asunto: Arena a los pies, hielo en la cara Publicado: Vie Jul 17, 2009 1:54 am |
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| Maleza Deku |
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Registrado: Jue Jul 16, 2009 10:08 pm Mensajes: 277 Ubicación: En mi casa (Topicazo)
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Parte de atrás: viewtopic.php?f=21&t=196INTRODUCCIÓN. Un comienzo entre arena. Ya hacen dos años desde que Jack Danniels perdió el corazón… Hace sólo dos meses lo recuperó, cristalizado en un colgante… Jack observaba la puesta de sol desde su escondrijo entre las montañas, las tierras desérticas de Aren´has eran crueles y despiadadas. Por el día, el inmenso calor del sol lanzaría al suelo al más fuerte y valiente de los héroes, por la noche, las temperaturas bajaban de tal manera, que sin refugio y un buen fuego, cualquiera podría caer fácilmente en las garras de la muerte. Jack sabía perfectamente cual era su destino si no encontraba algo de leña para encender un fuego, pero su actitud era calmada y pasiva, casi no le importaba el hecho de poder morir congelado en esa oscura y tenebrosa cueva. Cuando el sol empezó a dejar de verse entre las montañas, Jack se levantó lentamente y se sacudió la pechera, agarro su chaquetón de cuero y alzó el camino. Jack era un elfo muy distinguido entre los suyos, los Elfos de las arenas, la raza señorial en el territorio. Jack no vestía con las típicas ropas de tela y los turbantes de colores teñidos que todos sus hermanos de raza usaban, el aún conservaba sus ropas y costumbres de la vida en alta mar que le precedía su pasado, sus andrajosas botas de cuero marrón dejaban uniformes huellas detrás de él y su enorme chaquetón las escondía levemente al rozar el suelo. Jack no tenía aún del todo claro su situación, había perdido a sus camaradas en alta mar, su barco en el puerto en el que, a duras penas, pudo anclar. Tras su fuga de la academia militar de los humanos, evadiendo todo tipo de ley o búsqueda, Jack por fin había vuelto a su tierra. ¿Para qué? Para encontrarse con un enorme desierto… y ruinas a su alrededor. Después de meses buscando a sus compatriotas, a sus hermanos de raza… Jack se dio por vencido y acabó donde ha acabado; solo y apenado en una cueva a punto de morir de una inevitable hipotermia. Tanta era la soledad que rodeaba a Jack en su camino entre las dunas que empezó a hablar solo, más bien pensaba en alto pero por supuesto no esperaba ninguna respuesta de parte de nadie. -¿Y así va a terminar todo? ¿Congelado entre las arenas del desierto esperando a que alguien o algo me devore? –Murmuró mientras acariciaba el mango de su fiel katana, la espada que de tantas batallas le había salvado -No tiene por que ser así, Jack Danniels –pronunció una grave a la par que femenina voz a sus espaldas. Jack no dudó en girarse desenfundando rápidamente su espada dando pequeños giros al filo buscando desde donde procedía esa voz. -Debo de estar imaginando cosas… aquí no hay nadie –Volvió a murmurar enfundando su katana sin apartar la vista de los posibles escondites, tras unos pocos pasos Jack empezó a correr, el frío empezaba a devorar sus brazos y a frenar sus pies. Jack no podía dejar de pensar en su pasado, en sus errores mientras buscaba con la mirada algo para quemar en una improvisada hoguera. Quizás si nunca se hubiera girado tras la muerte de su amada, Alvhi, no se hubiera llevado la sorpresa de la puñalada que le asestó el necrófago que ahora era ese amor… pero, si ella no le arrancaba de cuajo el corazón ¿No lo hubiera hecho él mismo? El hecho de no tener corazón no importa, recordar lo que era tener una emoción es suficiente para poder vivir de una manera “normal”. O eso es lo que cree Jack Danniels… Aún atormentado por la voz que le asedia observan a nuestro héroe desde las sombras… pero ¿qué destino es el que busca la supuesta mujer que le acosa en estos momentos?
Última edición por JDghost el Dom Ago 16, 2009 2:40 am, editado 2 veces en total
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JDghost
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Asunto: Re: Arena a los pies, hielo en la cara Publicado: Sab Jul 18, 2009 8:14 pm |
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| Maleza Deku |
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Registrado: Jue Jul 16, 2009 10:08 pm Mensajes: 277 Ubicación: En mi casa (Topicazo)
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Jack solo se había metido en otra trampa de su azarosa vida, era perseguido y acosado por la figura femenina que le seguía por todo el desierto, aunque no todo fueron desdichas, Jack, pudo encontrar tras un frío insoportable un pequeño oasis, donde para su grata fortuna, habían varias palmeras y arbustos de los que conseguir leña. Jack desenfundo su arma y dio algunos giros sobre sí mismo, tras una pequeña pausa, entre los temblores de sus pies y el tiritar de sus dientes, causados por el frío inmenso de la noche, la palmera empezó a volcarse cayendo hacia un lado, con un perfecto y limpio corte a la mitad. Jack sonreía orgulloso, parecía que viviría una noche más, pero lo que no sabía es que los problemas no habían llegado aún. Jack no entendía el porqué el mundo en el que siempre había vivido estaba tan cambiado a una tierra de autodestrucción continua, entre guerras y cambios bruscos en la naturaleza que arrasaron con bosques praderas e incluso montañas, y es que pocos son los que conocen el motivo de que la tierra estuviera tan desequilibrada, dicen que los enanos contaminan los cielos con sus fundiciones, también dicen que los dioses castigaron los reinos por luchar hermanos contra hermanos, pero todos los ancianos, tanto elfos como humanos, cuentan una sabia historia, tanto fue la extensión de esta leyenda que los grandes sacerdotes y chamanes la forjaron en un enorme libro cubierto de oro y esmeraldas.
En el libro figuraban grandes historias y hazañas de los mayores héroes imponentes del mundo, pero si llegó a ser tan sagrado, es porque en él, estaba la razón de que los dioses hubieran enfurecido y maldecido a este mundo. Según el relato de Grack´ner, guerrero de El Antiguo Reino, la luna empezó a esconderse aún sin haber salido el sol y los mares se alejaron de las costas para no volver. Durante el día, el sol se mantenía casi a la palma de la mano de cualquier hombre y asediaba a los habitantes con un calor digno del propio infierno. ¿Por qué? Todos afirmaron lo mismo, todo se remonta al principio de la historia, a cuando solo habitaban los denominados, Argonianos, la raza pura. La raza destina a heredar el mundo era esta, seres de pequeño tamaño orejas caídas y grandes ojos amarillos, todos nacieron en el norte, en los oscuros bosques que ahora son solo un desierto de hielo y esqueletos. Los Argonianos emigraron en distintas tribus y grupos en busca de nuevas tierras. Los que viajaron aún más al norte se toparon con una raza mas avanzada, los humanos, los cuales, asustados por los extraños y nuevos seres, les atacaron, esclavizaron y mataron, extinguiendo toda tribu cercana. Todo Argoniano que viajó al sur fue dichoso y venturoso, se encontraron con tierras fértiles vivas y deshabitadas, pero su buenaventura terminó en poco tiempo, las tribus encontraron un extraño cristal… un cristal que cambió la vida de los Argonianos, dando paso a una nueva raza. El poder del cristal les dio fuerza, tras pocos años estos pacíficos seres crecieron, adaptaron unas orejas, todavía caídas, pero largas y gruesas, sus ojos seguían teniendo un tono amarillo, pero optaron un brillo que deslumbraba entre la noche. Todos conocieron a estos seres como los Elfos, por aquel entonces los únicos y verdaderos elfos. Nadie se atrevió a entrar en las oscuras y heladas del este, donde cuentan hoy en día viven los exiliados seres que todos consideran monstruos. Al oeste los pequeños Argonianos adoptaron grandes conocimientos y fueron dichosos en cuanto territorios, montañas, bosques y costas rodeaban sus ciudades, tras el paso de los siglos se convirtieron en los famosos enanos que conocemos. Algunos afirman que en su día los humanos, los gnomos y otras razas fueron Argonianos pero… no figura en ningún texto escrito por ningún sabio, lo que deja al mundo con grandes misterios sin resolver.
Jack sentía aún esa sensación de estar siendo observado, en algún lado o alguna parte. Pero su cordura le impedía exasperarse, se mantuvo tranquilo con la vista a la hoguera sin hacer el más mínimo ruido, Jack era un tipo muy distinto a los de su raza, los elfos de las arenas no eran más que una raza mas entre las muchas otras que recorrían la tierra, solían tener el pelo marrón y los ojos de un tono amarillo desgastado, en cambio él, tenia un pelo negro como el carbón, que le gustaba dejar a sus anchas, a lo que le dejó su característico flequillo tapándole por la mitad el rostro, sus ojos eran de un tono rojo vino, que no dejaban de mirar a todos lados, no sin dar una sensación de paz y tranquilidad en su interior, sensación que no era engañosa, Jack era muy tranquilo y sereno. Los elfos de las arenas eran altos al igual que lo era Jack, pero si en algo se podía saber que Jack era un elfo de las arenas, era en sus orejas, muy largas y distinguidas, puntiagudas y levantadas rompiendo la línea del pelo y siempre atentas al mas mínimo ruido. Jack tenía un aspecto muy juvenil aún teniendo en cuenta las notables cicatrices en todo el lado que su pelo ocultaba.
-Así que era cierto… -Una voz emergió de la oscuridad, Jack no tardo ni una milésima de segundo en ponerse en guardia hacía la zona de donde residía la voz. -Seas quien seas… No des la cara, o morirás… -Dijo amenazante el elfo, con su espada apuntando en dirección a la nada… -¿Me matarías a mí? ¿Tú? Lo dudo Jack… -La voz esta vez acosó a Jack por el otro lado. -Retiro lo dicho, da la cara, me has enfadado y tengo ganas de divertirme… -Bromeó Jack. -¡Jajá! Que gracioso eres amor mío… -volvió a hablar la mujer oculta, pero esta vez apareció dando un pequeño paso, desde las sombras abrazó a Jack a la espalda, nuestro héroe quedó paralizado… perplejo ante la situación que le estaba presentando el retorcido y maquiavélico destino. -… … … ¿Alvhi? - murmuró.
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JDghost
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Asunto: Re: Arena a los pies, hielo en la cara Publicado: Lun Jul 20, 2009 9:39 am |
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| Maleza Deku |
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Registrado: Jue Jul 16, 2009 10:08 pm Mensajes: 277 Ubicación: En mi casa (Topicazo)
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Jack consiguió soltarse a duras penas sin salir herido, al intentar asestar un golpe a Alvhi, esta lo interceptó con un enorme mandoble, el cual tan solo necesitaba un brazo para sostener. Alvhi era una mujer alta, pelirroja con unos inmensos ojos blancos, corrompida por uno de los cristales más peligrosos de la tierra conocida, el cristal de la penumbra, Crua´zén. Giro sobre sí misma para asestar un corte lateral a Jack, dejándole el brazo malherido sonrió volviendo a asediarle con un corte en diagonal, el cual Jack esquivó rodando en el suelo asediado más por el miedo que por Alvhi. -Ríndete Jack… el poder del Crua´zén es mucho más poderoso que esa espada… -Exclamó Alvhi con su aterradora voz. -Cuando aún tenía corazón era el mejor, lo sabes, el echo de no sentir algunas cosas no significa que no sepa luchar –se excusó Jack. -Ya lo veo, tu herida en el brazo lo confirma –Dijo Alvhi seguida de unas carcajadas. Jack aprovechó la inoportuna risa de su rival para clavarle su espada, pero para su sorpresa, al retirar el filo y presenciar unos pasos falsos en signo del dolor de su rival hacia atrás, Alvhi recuperó sus heridas, reencarno la carne y apenas sangró. -¡¡¿¿Qué demo…??!! –Jack no tenía palabras en la boca después de ver esto -¿Sorprendido querido…? –dijo Alvhi dejando el filo de su mandoble en el entrecejo de Jack. -No me llames así, mi corazón pertenece a otra –murmuró con la furia entre los dientes. -No me hagas reír… ¿Qué corazón?... –Alvhi soltó una pequeña risa, sin apartar el amenazante mandoble de la cara de Jack. -Vete, Alvhi, sabes que hoy no moriré… -Volvió a murmurar -¿Qué te hace estar tan seguro? –preguntó Alvhi entre sonrisas -Tengo fe en mí –respondió sin quitarle la mirada de sus inmensos ojos. -¡¡Ten fe en esto!! –Gritó la mujer dando un corte lateral con toda su furia. Jack no se movió, justo cuando el mandoble iba a rebanarle el cuello volteó un pie a un lado y con su espada paró el ataque. -¿Qué te dije? –se burló Jack -Ha sido suerte –se excusó Alvhi -Claro, suerte, no destreza… -Jack negó con la cabeza tras decir esto y giró las tornas a su favor. -Alvhi, vete… -le ordenó Alvhi negó con la cabeza -Soy inmortal… No voy a perder nada… Jack no comprendía lo que le pasaba, no se rendía ante la inevitable derrota que Alvhi le había preparado, pero aún sin haber tocado un cristal en su vida, algo en su interior se encendió, Jack dio un salto atrás y apunto con su espada a Alvhi. -¿Qué haces? –Preguntó perpleja -Lo que debo hacer –Respondió Jack con una malévola sonrisa, su espada empezó a brillar con un tono azul grisáceo, para cuando se fue a dar cuenta un enorme as fugaz se encendió en la espada, haciendo graves daños a Alvhi -¿La antigua magia Zarzada? –Exclamó perpleja -¿La qué? –Jack no entendía nada, pero se disponía a volver a repetir el conjuro -No se como has despertado un poder como ese en tu interior… ni siquiera yo pude dominarlo en mis días como mortal –murmuró Alvhi -Lo que pasa, Alvhi, es que soy mejor que tú –Sonrío ampliamente, viendo su victoria, pero para su desgracia Alvhi emprendió la huida entre una espesa niebla. -Maldita sea… ha escapado… -Refunfuñó indignado Jack volteó a sentarse junto al fuego y observo la llama encendida delante de él unos instantes. -¿Zarzada? ¡Bah! ¡Solo intenta confundirme! –aclaró tumbándose y cerrando los ojos.
Pasó la noche en un horrible frío que le envolvió casi en escarcha los pies, pero por suerte sobrevivió una vez más. -Ahora viene el inmenso calor… será mejor que llegue hoy a la ciudad o estoy muerto… -Pensó en voz alta, sin saber hacia donde seguir. Fueron muchos los kilómetros que recorrió hasta ver en el horizonte la figura de la ciudad de Mortbhel´cid, capital del desierto. -¡estupendo! ¡Voy a vivir un día más! ¿Me has escuchado Alvhi? ….. ¿Estoy hablando solo?.... ¡Oh dioses necesito dormir en una cama….! ¡¡Ya!! Jack prosiguió el camino en silencio, pasando por las enormes dunas y dejándose caer, resbalando entre la arena hasta llegar a lo más bajo y volver a subir a otra duna más. El viento empujaba intentando llevarse su sombrero, Jack cargaba con todos sus efectos personales a la espalda resistiendo el empuje de los vientos. Por fin delante de las puertas de Mortbhel´cid, Jack suspiró profundamente a la par que aliviado, se deleitó con las cascadas de agua dulce que caían a los lados de la entrada y pasó sin ningún problema ante los guardias. Jack caminó más tranquilo por las calles de la ciudad, por supuesto en su rostro no es que hubiera una sonrisa, pero, tampoco es que estuviera muy enfadado. Ante la numerosa cantidad de ladrones y asesinos que pudo distinguir entre callejones sombríos, Jack, se colocó su espada al hombro y escondió su otra mano por dentro de su camisa, agarrando a escondidas su cuchillo, mintiendo una cautela y desconfianza máxima con todo hombre, mujer y niño. Después de todo el camino Jack entró en la posada, allí se encontraba un elfo de la mar, se distinguía por su melena azulada, su piel pál0ida y sus brillantes ojos celestes, Jack no le dio mucha importancia a este elfo, se dirigió a la primera habitación libre que encontrara, pero al contrario, el elfo de la mar no le apartó la vista en ningún momento. -Es él… -Murmullo dejando en la mesa su enorme jarra.
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JDghost
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Asunto: Re: Arena a los pies, hielo en la cara Publicado: Mar Jul 21, 2009 12:40 am |
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| Maleza Deku |
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Registrado: Jue Jul 16, 2009 10:08 pm Mensajes: 277 Ubicación: En mi casa (Topicazo)
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Jack caminaba por el extenso pasillo, el elfo de la mar le seguía con mucha cautela, hasta que Jack por fin entró en una habitación. -así que aquí te alojas… -murmullo el elfo esperando a que Jack cerrara la puerta. Tras unos minutos de espera el elfo abrió la puerta y entro con cautela, al girarse para cerrar la puerta con mucho sigilo, noto un puntiagudo toque en su nuca. -Ya pensaba que no ibas a irrumpir en mi habitación… -Bromeó Jack -¿Servicio de habitaciones…? –Correspondió a la broma el elfo. Jack le giró bruscamente empujándole del hombro -Aquí el único que vacila soy yo ¿Te queda claro? –Gritó amenazante, para luego quedar perplejo mirando el rostro del elfo – ¿Tú? -Yo –Dijo sin borrar su sonrisa -Tú… pero… ¿Tú, tú? –Dijo Jack con una sonrisa mientras le soltaba -Yo, yo –Vaciló Jack le dio un tremendo golpe en el hombro, con una amplia sonrisa -Los cielos por fin me sonríen… ¿Qué haces en este agujero infernal, Kaidor? El hombre sonrió una vez más, la felicidad danzaba por la sala, pocas veces estos dos sujetos sonreían. -Te he estado buscando –Aclaró el aparente Kaidor –Y por fin mi búsqueda ha terminado -Buscarme… ¿buscarme? … ¿Acaso quieres mi cabeza? –Insinuó Jack -No, con la mía me basta –Volvió a bromear Kaidor Jack dejó de sonreir para sentarse en el primer rincón que encontró. -Ahora hablemos en serio ¿Qué haces aquí? –Preguntó cruzando los brazos sin apartar la vista de su amigo -Ya te lo he dicho, te buscaba. -¿Por qué razón?. -Porque eres mi hermano. -No somos hermanos, Kaidor, solo… -Nos criamos juntos, Jack… -le interrumpió antes de que siguiera hablando. -Como quieras, Kaidor… -Refunfuñó Jack mirando al suelo con algo de exasperación. -Has cambiado, lo sabías ¿no? –Murmuró Kaidor. -Si, lo se, rara vez aparece la sonrisa en mi rostro –Jack seguía mirando al piso cada vez con mas frialdad… hasta quedar en un punto seco y le dirigió la mirada a Kaidor. -Jack… si has sonreído una sola vez significa que todavía tienes emociones… -solo recuerdo haberlas tenido, no las tengo –Sentenció alzando la mano, indicándole a Kaidor que se marchara. -Esta conversación no termina aquí Jack… -Kaidor se resistía a marcharse preocupado. -Kaidor tengo sueño… voy a dormir… llevo semanas deambulando por el desierto… -Está bien –cedió el elfo –Pero volveré esta noche, ¿entendido? Jack asintió levantándose, se dirigió a su cama y se abalanzó sobre ella exhausto… Tras quedar dormido había vuelto… vuelto al pasado en su subconsciente…
-¡Vamos Jack, nunca llegarás a nada! –Gritaba una joven uniformada con unas bandas rojas y un traje marrón, aparentemente era una soldado. -Alvhi… eres muy dura con el pobre chaval –Le indicó un hombre mucho más alto y anciano. -Si quiere llegar a ser algo tiene que esforzarse más… -Indicó Alvhi sin apartar la vista de Jack, que estaba intentando pasar por algunos obstáculos de una manera patética… La mente de Jack parecía avanzar mucho, los obstáculos, sus indispensables lágrimas de sangre cayendo por el ridículo que estaba haciendo ante todos los aprendices de Alvhi. Alvhi negó con la cabeza una o dos veces más -¡¡Jack!! ¡Déjalo…! –Dijo escribiendo algo en una tabla -Lo lamento, Alvhi… - murmuró el joven Jack algo exasperado -Ya hablaremos sobre lo que ha pasado hoy, Jack… -Aclaró sin tan siquiera mirarle a la cara. Jack seguía recordando en sueños su duro entrenamiento sin dejar de llorar lagrimas de sangre ante las burlas de los demás… despertó de golpe susurrando unas palabras -Pavor… lo recuerdo bien… ese sentimiento… lo recuerdo… -Jack ojeó a todos lados algo confuso, por fin recordó donde estaba y que tenía que hacer. -Bien… kaidor vendrá en un momento y… -Jack no pudo terminar de aclarar sus ideas, un enorme estruendo dio paso a gritos y disparos de mosquete fuera de la posada. -¡No habrá día ni noche que me dejen en paz! –Grito el que parecía kaidor desde fuera Jack recogió su espada y salió dando un golpe a la puerta con la espada en alto. -¡¡Bien sea quien sea el que está haciendo ese ruido ya puede rezar…!! –Gritó amenazante sin percatarse de quien era el oponente al que estaba retando. Un hombre al final del pasillo tenía a Kaidor agarrado por el cuello, restregando la sangre por la pared… de espaldas, su enorme capa negra escondía una armadura que era de imaginar al ver los enormes guantes de acero que sostenían el cuello de Kaidor. -¿¿¡¡Qué crees qué haces!!?? –Volvió a gritar Jack corriendo hacia él con la espada en alto, para su desdicha, el caballero se giro de golpe y agarró la espada de Jack con sus protegidas manos. -Hombre… si es mi querido hermanito… Jack… -Dijo el hombre, volteando un poco más para relucir su armadura negra entre las luces que rebotaban ante la oscura placa que le protegía… con varias cadenas reluciendo caídas de sus hombreras y su rostro reflejado por la luz que se colaba dentro de su capucha negra. -Ellioth… De todos los enemigos que podrían atacar a mí amigo ¿tenías que ser tú? –Preguntó Jack -¿Qué pasa? ¿Te doy miedo? –Bromeó Ellioth -No, no es miedo –Respondió Jack liberando su espada –Es que eres un pesado… así de claro –Termino su frase colocándose en guardia con una amplia sonrisa de prepotencia -No has cambiado nada… - Ellioth se preparó para el combate -Claro que si, ahora no me voy a poner a llorar cuando te mate… -Respondió, Jack, sin borrar su fría sonrisa. -Sigues siendo un apático psicópata, Jack – Ellioth giraba alrededor de Jack con su mandoble listo -Eso me hace querer… como mínimo, yo no he matado a mi prometida… -Respondió Jack imitando la táctica giratoria. -No… solo la dejaste morir… -Se burló el malvado. Jack quedo quieto, deteniendo el circulo, dio un pequeño suspiro murmullando algo… -Odio… También lo recuerdo… - -¿Eh? ¿De qué hablas? ¡¡Pelea!! –Ordenó Ellioth dando un falso paso para incitarle a que entablara el combate, Jack ni se inmuto, pero tras murmullar lo anterior, clavo sus ojos en los de Ellioth y dio un salto con la espada en alto para empezar… lo que sería un duelo a muerte.
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JDghost
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Asunto: Re: Arena a los pies, hielo en la cara Publicado: Jue Jul 23, 2009 2:26 pm |
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| Maleza Deku |
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Registrado: Jue Jul 16, 2009 10:08 pm Mensajes: 277 Ubicación: En mi casa (Topicazo)
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A Ellioth no le costó parar el ataque, giró sobre su brazo el mandoble lanzando a Jack a un lado, Jack resbaló en el parquet, con los pies muy flexionados y la espada al frente, el sabía que no era lo suficientemente fuerte como para derrotar a Ellioth, pero también tenía en cuenta que si no se enfrentaba a él, moriría. -Vamos… -Dijo Ellioth sin poder acabar la frase cuando Jack se alzo de nuevo con su espada. Jack giró sobre si mismo dando un corte lateral, pero su contrincante fue audaz en la defensa y solo clavando el mandoble en el suelo, frente a él, consiguió evitar daño alguno, los siguientes ataques muy repetitivos fueron en par de estocadas esquives y brutales ataques que destrozaron las paredes, desquebrajaron el suelo, y derruyeron el techo, la fuerza de Ellioth era simplemente impresionante. La taberna ya estaba vacía cuando el combate se traslado a fuera. -Ríndete Jack… hazle un favor a toda esta gente –Sugirió Ellioth -¡Jamás! –Gritó Jack mientras asestaba otro golpe más. -¿Acaso estás ciego…? –Dijo Ellioth tras esquivar el ataque –Soy más fuerte, audaz y diestro que tú. -Pues aún no he recibido ninguna estocada del audaz, fuerte y diestro Ellioth –vaciló Jack, a lo que despertó algo de la ira de Ellioth, el cual se alzo con un corte de mandoble, Jack consiguió interponer su espada en el camino de su ataque, pero la fuerza de Ellioth consiguió tirarle al suelo denigrando su defensa. -¡¿Y ahora quien se ríe de quien?! –Preguntó Ellioth arrodillándose con su mandoble en el cuello de Jack. -¡bah! Mátame ya… -Ordenó indignado por la derrota Ellioth alzó el mandoble para acabar con su rival de un solo corte, pero entonces, paró en seco. En el pecho de Ellioth apareció una hoja elfica, con grabados azules por todo el filo -…q…que demo… -Tartamudeó Ellioth sin comprender quien o que le había agredido. La hoja se retiro y Ellioth calló al suelo, entonces entre la arena levantada por el tremendo estruendo del hombre al caer, el rostro de Kaidor se levanto. -Se que era personal pero no podía ver morir a mi hermano –Dijo con una amplia sonrisa -Que no soy tu hermano… -Contestó Jack levantándose -Aún vive ¿le matamos? –Preguntó Kaidor -No, déjale vivir un día más –Respondió Jack Kaidor asintió con la cabeza y se coloco su enorme hoja sobre el hombro emprendiendo camino de nuevo a la taberna. Jack le siguió con curiosidad. No pasaron muchas horas, Jack y Kaidor por fin habían podido descansar tranquilos y disfrutaron del resto del duro día. -Entonces… ¿mañana te marchas? –Preguntó Kaidor -Sí, mañana partiré al sur –Respondió Jack sin dirigirle la mirada, típico de él. -Al sur, pero, más al sur está Batlonia, ya sabes, tú huiste de allí… ¿por qué volver? -Si emprendí la huida fue por miedo, yo… yo la hecho de menos Kaidor… -¿La hechas de menos? ¿A quién? ¿A June? -Exacto… Ella me acogió en su día pese a mi raza, creo que es la indicada para entregarle este collar -¡¡Espera, espera, espera, espera!! ¿Le vas a entregar tu corazón a esa chica? -¿Hay algún problema? Aún recuerdo esos días como si fueran ayer… Yo había llegado en un barco hasta palacio, después de la destrucción de Legadun´cid. El rey de Batlonia estaba dispuesto a cortarme la cabeza… pero entonces llegó ella, me salvó la vida, me dio una cama y un techo. -si, lo se pero –Intentó interrumpir Kaidor, Jack siguió hablando como si el no hubiese dicho nada. -Entonces yo se lo pagué ¿Con qué? Huyendo del reino, acobardado por sus habitantes. -¡Maldita sea, Jack! Es normal, eras un niño y ellos son… bueno… son… -¿son…? -Son monstruos… Vampiros, licántropos, golems, orcos, trolls… -No eran monstruos ¡¡¡eran civilizados y menos bárbaros que muchos de los que beben hoy aquí!!! -Si tú lo dices, Jack… -¡Es más, partiré esta misma noche hacia el sur! -¿Qué? ¡No! ¡No puedes viajar al sur así sin más, necesitas víveres, un caballo…! ¡Algo! -Me da igual –Finalizó la conversación levantándose de la mesa y saliendo de la taberna, agarro el primer caballo que vio en la salida y emprendió el viaje. -Debería haberle seguido, supongo -Kaidor bajó la mirada Jack seguía cabalgando sin mirar atrás, sin ningún tipo de remordimientos y mucho menos sin miedo a lo que el duro desierto podría llegar a someterle. Kaidor dejó la jarra y salió corriendo de la taberna -No… no puedo dejarle ir solo, aún puedo alcanzarle si no llevo ningún tipo de carga a la montura, llevaré algo de agua –Murmuró subiendo a otro caballo –Aún así él no entiende lo que ha pasado en Batlonia, tengo que alcanzarle como sea…
Jack seguía cabalgando sin cesar entre las dunas del desierto, su caballo empezaba a cansarse del camino, pero por suerte, para él y para su montura, al fondo se divisaba un oasis donde beber algo, pero ese no era el mayor problema, como de costumbre, el frío helaba los huesos del destrero y de Jack. -Vamos chaval, bebemos un poco de agua y seguimos adelante… -Le susurro al oído del caballo. El caballo relinchó -¡Tranquilo hombre, solo es agua…! -Exclamó Jack acariciando a su montura, para luego bajarse y tomar algo de agua y guardar otro trago en su petaca. -Bueno, con esto aguantaremos hasta el amanecer y… -Jack quedó sorprendido, su caballo ya no estaba donde lo dejo -¿A dónde ha ido ese bicho…? –dijo para si mismo mientras buscaba con la mirada a la montura.
Kaidor frenó el paso de su caballo al encontrar una pequeña grieta en unos riscos, agarró su espada y rebanó una de las palmeras cercanas, recogió la madera y encendió un fuego -Mañana seguiré la marcha, es lo mejor –Se dijo a si mismo, acomodado en el caballo que se había tumbado detrás de él para captar mejor el calor del fuego.
Jack oía relinchar a su caballo, por fin dio con él y se le acercó. -¿Qué pasa, chaval? No te alejes tanto –Le susurraba mientras le acariciaba el lomo, se subió a él y dio un pequeño empujón, pero el caballo se negaba a seguir adelante –Venga, no me hagas esto, por favor. El caballo se echaba atrás sobre dos patas, aterrorizado por algo, Jack miraba confuso adelante pero no conseguía divisar nada, hasta que sus ojos se abrieron de par en par. -¿Qué demonios es eso?... –Murmuro levantando la cabeza y forcejeando las riendas del caballo para echarse atrás.
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JDghost
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Asunto: Re: Arena a los pies, hielo en la cara Publicado: Jue Ago 13, 2009 1:27 am |
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| Maleza Deku |
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Registrado: Jue Jul 16, 2009 10:08 pm Mensajes: 277 Ubicación: En mi casa (Topicazo)
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Jack pudo divisar una figura femenina en la tormenta… alta con los ojos rojos brillando entre la confusión de las arenas. -¡Alvhi! –Exclamó Jack desenfundando su espada -Si fuera Alvhi ya estarías muerto –Respondió la figura casi fantasmal -No es la primera vez que me tropiezo con ella… ¿Desconocida? –Dijo irónico sin dejar de apuntarle con la espada -…Jack… ¡jack! Por favor… ¿apuntarías así a tu propia hermana? –insistió la voz en convencerle de que no era una amenaza -¿Hermana? ¡Da la cara! –Exigió Jack -No puedo… lo siento pero aún hay cosas que no debes saber… -Repuso la voz -¿Entonces qué quieres, Alvhi? -No soy Alvhi -ya ya… seguro que no, ¿Qué quieres? La figura suspiro pesadamente, desapareciendo y dejando en su anterior posición una afilada y preciosa katana. -Genial ¿La cojo? ¿No? ¿¡Qué hago!?... espera ¿Con quién hablo? ¡bah! –Jack se golpeó la cabeza y agarro la espada -La filigrana es de oro, que interesante… Estoy hablando conmigo mismo –Se abofeteó con un leve enfado ante su infantilidad. -Si, estás hablando solo y me das miedo –dijo Kaidor que estaba tras de él. Jack se giró con la katana del suelo en su mano -¿qué haces aquí? –Dijo enfadado -No te dejaré ir solo a Batlonia -Puedo ir solo ha donde me de la gana Kaidor desenfundó su mandoble -Adelante pues, vas a ir, pero Batlonia está detrás de mí… Jack agarro la nueva espada y la de siempre. -Bien… pasaré contigo de rodillas. -Eso suena a frase de un eunuco -Menos hablar y más pelear, Kaidor –Sentenció la batalla atacando con ambas espadas. Kaidor se defendió como pudo, intentando no hacer daño a su hermano, pero Jack le asediaba con las dos espadas. -¿De donde has sacado esa preciosa Katana? -¿Te gusta? ¡Me la acabo de encontrar! -Valla es preciosa Jack –Dijo esquivando un mortal ataque –Pero nunca me gustó el oro -Lo que pasa… -Se interrumpió al esquivar contraataque que le lanzó Kaidor -…¡¡¡Es que no tienes clase…!!! -¿Clase? ¡Por favor lo que tengo es estilo! –Respondió para luego girar sobre si mismo lanzando un enorme corte lateral -Estilo no se, pero si tienes un gran peso encima… ¡¡Que lento eres!! –Se burló Jack después de esquivarle. -No soy lento, solo que no quiero hacerte daño –Refunfuñó Kaidor con la espada en defensa -¡bah! Aracán cobarde… -Dijo Jack levantando la mirada y enfundando su espada, dejando la otra clavada en el suelo para apoyarse como si de bastón se tratara. -¿Cómo me llamas cobarde y aracán? -Haciéndolo, imberbe. -Eres un maldito frío insensible. -Al menos no soy un cobarde -Yo no soy ningún cobarde -No claro que no… -¿Sabes? ¡Púdrete! Ya me echarás de menos. -¿Cómo te voy a echar de menos si no te largas? Kaidor se retiró indignado por las palabras de Jack, para cuando se dio cuenta, su caballo estaba al otro lado -Ups mi caba… llo… -Kaidor se quedo boquiabierto al ver que su caballo se marchaba con Jack montado encima. -¡¡Sigo estando de tu parte Kaidor!! –Gritó Jack tirando al suelo las pertenencias de Kaidor -¿Por qué me hace esto? Hemos vivido tantas cosas… le he ayudado en tanto… ¡¡Creía que eras mi hermano!! ¡¡Traidor!! ¡¡Maldito traidor!!
Jack cabalgaba intentando ignorar a Kaidor -No siento… pena, ni remordimiento. Soy un monstruo insensible, es verdad que no merezco esta espada Jack lanzó ambas espadas del caballo pero cuando se fue a dar cuenta las volvía a tener en sus manos -¡¡AH!! –Gritó asustado cayendo del caballo, quedando atado de un pie a las riendas y siendo arrastrado por todo el desierto -¡¡no no!! ¡¡Maldita sea…!! … Oye no se está tan mal. Jack se dejó dormir en poco tiempo, sin poder soltar ni aún dormido las espadas. Cuando por fin despertó se encontró con una villa portuaria. -Bien… si este estúpido caballo es mínimamente decente estoy en la Port´sare, de aquí puedo coger un barco a Batlonia… Un hombre tocó del hombro a Jack -¿Perdone habla conmigo? –Dijo asustado -¡No! ¡Estoy hablando solo! ¡¿algún problema?! -No no… ninguno hombre, siga con lo suyo.
Jack caminó con la cabeza alta mirando con enfado al hombre, avergonzado por su “manía” de hablar solo. -Tengo que dejar de hablar… solo… ¡¡Ahhhhh!! ¡¡Otra vez!! Jack parecía aún más loco cuando se tiraba de los pelos en medio del puerto mientras todos le miraban, se dio cuenta de esto y se colocó su enorme sombrero el cual llevaba colgado de la cintura. -¡bien! Próximo destino… ¡Batlonia! Una mujer se giró para mirar a Jack -Discúlpeme ¿habla conmigo? Jack se giró sin decir nada con la cara llena de lágrimas
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JDghost
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Asunto: Re: Arena a los pies, hielo en la cara Publicado: Sab Ago 15, 2009 3:41 pm |
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| Maleza Deku |
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Registrado: Jue Jul 16, 2009 10:08 pm Mensajes: 277 Ubicación: En mi casa (Topicazo)
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Capítulo 1. Recuerdos inolvidables.
El barco por fin zarpó, Jack no tenía ni idea de lo que le esperaba a pies de Batlonia, una tierra desconocida, ya que, Batlonia, cambió mucho desde que el era pequeño. -Aún recuerdo… Cuando pisé Batlonia por primera vez… -Musitó mirando al horizonte.
Un enorme soldado vestido con placas rojas y grandes telas de seda negra, caminaba por el gran pasillo, tirando de la mano a un joven niño de sombrero picudo y chaquetón de cuero. -Mío trae forastero, suyo Rey… -Indicó el guerrero tirando al muchacho al suelo. El muchacho se levantó con las manos atadas en grilletes de oro. -¿Quién eres y qué has venido a buscar a Batlonia? –Preguntó el rey indignado al ver que el muchacho era un elfo de las arenas. -Me llaman Jack Danniels, de voluntad bondadosa, vengo buscando un refugio. -¿Y crees qué te lo daré así como así? –El rey hablaba con una ceja levantada bastante indignado, su hija, que estaba detrás del trono, miraba curiosa al muchacho. -Si… por piedad, esperaba recibir ayuda – -No tendrás mi piedad ni mi ayuda… ¡Soldados! ¡Llevaros al pupilo a la horca, mañana será colgado del cuello hasta morir! Antes de que ningún soldado le agarrase la muchacha intervino. -¡No! Esperad padre, la violencia no ayudará a nadie y darle un techo al forastero nos ayudará a todos. -No os entiendo, hija… -¿Es qué no recordáis al gran sabio? ¡El llegó a esta tierra y triunfó de manera aplastante! ¡Él lo hizo! -Tenéis razón hija mía, pero el era un Batloniano… este muchacho es un maldito Arenaico. -¿Acaso no, antes de ser Batloniano fue un humano? ¿¡Acaso los guardias que te protegen, padre, no lo fueron!? El rey clavó la mirada a Jack, el cual se mantenía firme, pese a su poca edad, dispuesto a morir sin ninguna deshonra. -Eres valiente, Danniels… Quedarás bajo el cuidado de mi hija y si veo que haces algo que no debes, te haré colgar del cuello. -¡Gracias padre! –dijo la muchacha sonriéndole -Muchas gracias, es fácil ver que sois un buen rey… -murmuró Jack con una sonrisa irónica. La muchacha agarró a Jack de la mano -Ven, te llevaré a tu nueva habitación. -Vaya que amable… -Tengo curiosidad. -¿Curiosidad? -¡Si! No eres como los otros elfos que asaltan nuestras ciudades. -Eso es porque tengo diez años, no le des más vueltas. -¡Creo que hay algo más! -Mientras me sigas dando un techo y comida, puedes creer lo que gustes… -Me llamo June… -Ya lo se, conozco a la princesa de Batlonia, la famosa June, pensé que serías más adulta. -Por tu manera de hablar solo un necio diría que tuvieras tan poca edad… En fin, aquí es tu habitación –June señaló una enorme puerta de madera, no recibió respuesta alguna de Jack, él solo entró en su habitación callado como una tumba. -¿No vas a decir nada? –Curioseó June, poniéndole una mano en el hombro -¿Qué se supone que tengo que decir? Ya te di las gracias antes. June arqueó una ceja un poco indignada, luego sonrió con amabilidad y se retiro poco a poco. -En unos instantes vendrá un sirviente a llamarte para cenar, te dejo solo para que descanses. Jack no respondió, solo se lanzó sobre la cama. -Curiosa niña, pero no me fío de un chupa-sangre… Jack dejo su morral a un lado de la cama, cansado cerró los ojos y se dejó dormir.
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JDghost
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Asunto: Re: Arena a los pies, hielo en la cara Publicado: Mar Oct 27, 2009 1:45 am |
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| Maleza Deku |
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Registrado: Jue Jul 16, 2009 10:08 pm Mensajes: 277 Ubicación: En mi casa (Topicazo)
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Jack se despertó a las pocas horas, una gran bola de fuego había caído sobre la torre principal, se levantó raudo de la cama y agarro la espada, la cual a su tamaño parecía un mandoble. -¿¡Qué está pasando!? –Gritaba mientras recorría el pasillo asustadizo, arrastrando por la moqueta la espada al no poder levantarla en peso. Cuando por fin llegó a la salida, se encontró con una enorme llamarada, mientras una especie de demonio de una dimensión enorme, armado hasta los dientes con una armadura gigantesca de acero forjado, aplastaba con su desmesurado puño, a la princesa Batloniana, June.
Jack se despertó agitado y sudoroso, mirando a todos lados, solo podía ver la madera del barco, desgastada con un leve brillo reflejando la deslumbrante luna. -Vale… me he dejado dormir… ¿Será ya Batlonia lo qué veo ahí?... Jack miro al frente, dejó los ojos abiertos como platos, al ver que un pelirrojo dormía en el asiento frente a él. -¿¡Kaidor!? ¡¿Eres tú, puñetero aragán!? Kaidor no tardó en despertarse ante los gritos de Jack, al igual que medio camarote. -Anda, Jack, ya te despertaste… Me sorprende seguir vivo Jack coloco la espada en el cuello del chico -Por poco tiempo, Kaidor. -Adelante, mátame, prefiero que lo hagas tú y no mi hermano. -Maldigo en mil lenguas tu vida… ¡¡Tú no tienes hermano!! -¿Me lo dices a mi? ¿O intentas convencerte tú solo? Hablando solo, como siempre, es típico de ti, siempre has estado… algo loco. -¡¡Estúpido insensato!! ¡Yo maté a Alvhi! ¿Qué te hace pensar qué no acabarás igual? -¿Acabar como una alma en pena el resto de la eternidad? No me hagas reír, sabes que ese no es mi destino. -Lo será si no te marchas, eres un elfo de la mar y yo un elfo de las arenas, ambos somos distintos, tenemos distintos progenitores y… -¿Y qué? ¿Acaso no nos criamos juntos desde los diez años en adelante? ¿Acaso no fuimos juntos a la academia? Los hermanos no siempre son de sangre… y en nuestro caso, sí lo somos –Kaidor se retiró uno de los guantes, enseñándole una pequeña y minúscula cicatriz en la yema del dedo índice –Hicimos un pacto de sangre… Recuérdalo. -Claro que lo recuerdo, no olvido ni mis errores ni mis estupideces. Kaidor agarró a Jack por la manga de la camisa, por fin furioso. -Estoy harto de tu actitud, Jack Danniels, quiero que vuelvas a ser el de antes. -¡Ja! ¡Oblígame! -¿Otra pelea? ¿Aquí? -Tú lo has dicho, pero esta terminará con la cabeza de uno de los dos, en el suelo… -Jamás pelearé contigo a muerte, eres mi hermano y… Kaidor no pudo terminar de hablar, un enorme estruendo dio lugar a una explosión en la pared del barco, de ella empezaron a saltar varias nagas. -Mierda… lo dejaremos para otro momento… -Dijo Jack desenfundando sus espadas. Kaidor sonreía mirando a Jack -Sabes que vienen por mi… solo retírate y me matarán para luego partir, Jackie. -¿Y dejarte toda la diversión a ti? Ni hablar… Kaidor cerró los ojos unos instantes mientras desenfundaba su mandoble. *-¿Por qué de repente me ayuda? ¿Qué tiene este tío en la cabeza? -* Pensaba Kaidor, atento a los movimientos de sus enemigos. Jack corrió hasta las nagas, lanzando un fuerte ataque con sus espadas, degollando a tres de ellas mientras se colocaba frente a la enorme grieta de donde salían, confiando en que, las que estaban tras de él, serían pasto para kaidor. -Malditas… No me cogeréis con vida –Gruñó Kaidor mientras abría los ojos. -Es que te queremos muerto, Danniels… -Se burló una de las nagas, mientras otras tres se lanzaban sobre él. Kaidor no dudó en usar el desmesurado poder de su mandoble para arrancar, de un corte lateral, la cabeza de dos de ellas, mientras que fácilmente acabo con la tercera, dándole una patada para tirarla al suelo y acabar con ella de una estocada en la cabeza. Jack sonreía mientras disparaba con sus dos mosquetes a las nagas restantes que intentaban subir, las pocas que quedaron huyeron por mar. Jack y Kaidor miraron al mar, satisfechos y sonrientes -Si es que… hacemos buen equipo –Agregó Kaidor. -Sigue soñando, sigues siendo una niñita –Le respondió Jack Los aplausos apagados de una figura misteriosa y corpulenta tras los dos héroes, cerraron su conversación. -Bravo… os felicito a los dos… -Pronuncio esa gruesa voz. A su alrededor estaban los cadáveres de los demás pasajeros que contemplaban el combate en la distancia prudencial. -¿Quién coño eres tú? –Jack le daba más importancia a las armas que llevaba el hombre de las sombras que a los muertos del suelo. -¡Eres un monstruo! ¿Qué has hecho? –Kaidor por el contrario miraba sin palabras a los inocentes… con sus vistas apagadas, y los gritos ahogados en silencio antes de morir que aún resonaban a su alrededor. -Mi nombre es Argak, hijo de Trohal Mano de fuego –Se presentó el misterioso de las sombras, por fin viendo claro, que se trataba de un orco norteño. -Anda… ¿Y lo de mano de fuego? ¿Es por qué era una nena cocinitas? –Se burló Jack El orco, indignado, lanzó su primer ataque con una enorme hacha de guerra, destrozando, ante el esquive de nuestros héroes, el piso del barco.
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JDghost
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Asunto: Re: Arena a los pies, hielo en la cara Publicado: Vie Feb 26, 2010 2:23 am |
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| Maleza Deku |
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Registrado: Jue Jul 16, 2009 10:08 pm Mensajes: 277 Ubicación: En mi casa (Topicazo)
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El temido orco norteño, lanzó un ataque sin dudarlo ni un instante sobre Jack, el que parecía más imponente. Kaidor se lanzó a la retaguardia del orco, pero cuando desenfundó su hoja, algo extraño pasó, varias Nagas se lo llevaron con él. -¡Mierda! ¡Kaidor, imberbe! –Gritó Jack angustiado. -Parece que tu amigo se ha… “Tenido que ir” – -Pronto tú también te irás… -Jack alzo su espada a un lado –Pero al infierno, vil orco – -¿Yo? ¿Al infierno? Cuando os mate y os arrebate el poder… yo seré DIOS – -¿Dios? Madre mía, no pensé que fueras… -Jack saltó dando una estocada, la cual el orco paró con el mango de su hacha -…Tan prepotente. -¿Prepotente? Hasta ahora no has conseguido darme un solo golpe digno de merecer – -Eso es porque me gusta jugar con la comida – Jack se lanzó, desenfundando la otra espada, atacó al orco sin piedad alguna, pero este se cubrió firmemente con su hacha. -No tienes nada que hacer, chico –Gritaba el orco, tembloroso. -Yo creo que sí, tus manos tiemblan, tu frente suda, y tus ojos bailotean. Ves tu perdición pero no consigues asimilarla –Replicó Jack. -¡¡Insolente!! – Gritó el orco -¡¡Preciosa!! –Se burló Jack Jack giró dando solo un momento la espalda al orco, pero cuando se volvió ante él, le tenía a su merced, de espaldas. Por supuesto Jack no tuvo miramientos, le atravesó el pescuezo con ambas espadas, dejando caer al indigno y prepotente rival en el suelo, rodeado de los inocentes que mató, las Nagas que vil y cobardemente envió… y a vista del rastro de sangre de su amigo, de su hermano, Kaidor. -Mierda, Kaidor ¿a dónde te han llevado? -
No pasó demasiado tiempo a que el barco encallara y Jack se encontrara en una playa, aparentemente desierta. -Joder ¿Y ahora qué demonios pasa? ¿Es qué no puedo tener un día tranquilo? –Tras decir esto, Jack miró a un pequeño ermitaño que se encontraba en una roca frente a él. -¡¡Sí!! ¡¡Demonios!! ¡¡Hablo solo!! –Exclamó lanzándole una pequeña piedra al ermitaño. Empezó a caminar, hasta que tras unas pocas horas de camino se encontró con algo que le llamó la atención, en medio del extenso bosque se abría paso a sus pies, se divisaba una larga nube de humo negro, nacida en el bosque y perdida en los cielos. Jack tragó algo de saliva. -¿Fuego en el bosque? ¿Por qué no hay más que problemas? –Jack volteó la mirada a su derecha ¿Qué hacía el maldito ermitaño en la montaña? –Esto no es serio… Jack emprendió camino, adentrándose en el bosque, sin miedo, con sus espadas desenfundadas, llegó hasta un pequeño campamento Naga, con una gigantesca hoguera en medio. -Que bien, Nagas ¡Puede que no esté todo perdido! Jack se lanzó al campamento, las Nagas se abalanzaron sobre él, sin dudarlo. -Venid panda de anguilas con brazos, os rebanaré una a una…
~ O ~
Un joven muchacho, vestido con extrañas ropas nativas y pinturas por todo el cuerpo, caminaba sobre una extensa alfombra roja, en dirección a un nativo que a simple vista, se notaba era el líder, vestía con abalorios de oro y cristales preciosos. Estaban en el castillo de Faire’dun, antigua ciudad de los elfos de gea, pero ahora era de los elfos de fuego, claro, ellos codiciaban las tierras de los afortunados hijos de la madre naturaleza y con la excusa de adorar a un dios humano, destruyeron las capitales de dichos hijos de Gea y se apropiaron de sus tierras, ahora que es propiedad de los codiciosos elfos del fuego, esta ciudad se ha convertido en una base militar muy importante para ellos.
-Mío se presenta suyo, majestad –Dijo el nativo, los nativos y lideres de las naciones militares, no eran muy inteligentes, algo barbaros y con pocos conocimientos, pero eficientes en la batalla. -Mío contento verte tuyo –Respondió el aparente rey. -¿Cómo estás tuyo? -Mío estoy mejor que tuyo, soldado. -Mío tiene noticias Nagas y Orcos. -Tuyo cuéntame, mío escucha.
-Mío explica tuyo, todo pasa esta primera luna de ayer. -Mío entiende… -Mío vio cosas increíbles, orcos tenían gran monstruo de mar, suyo tenía grande boca escupe-fuego. -¿Tuyo has vuelto loco? -Mío dice lo que vio.
El rey militar dio un paso al frente, apartando de un empujón al nativo, alzó las manos a su pueblo. -¡¡Hermanos!! ¡¡Orcos creen que nuestro somos idiota!! ¡¡Pues nosotros no idiota!! ¡¡NOSOTROS DEGOLLARLOS VAMOS A TODOS!! Los simples y agresivos nativos empezaron a gritar emocionados.
~ O ~
Jack oyó gritos a lo lejos, después de haber acabado con todas las Nagas del campamento, él estaba bañado en sangre. -Genial… esos gritos, no me gustan. -Ni a mi tampoco –Dijo alguien escondido entre los arbustos -Sí, la verdad es que deberíamos irnos y… ¡¿Quién demonios anda ahí?! –Jack volteó alzando su espada -Tranquilo hombre, tranquilo… -La voz parecía más sercana, de repente, un encapuchado sostuvo a Jack por el hombro -¿Qué es lo que te inquieta? Jack bajó el arma, sin tan siquiera mirar tras él. -Hola, Ron… -dijo mientras enfundaba la espada. -Jack Danniels… ¿Cómo estás?
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